Según el código civil de los Estados Unidos y por ende Puerto Rico hay una parte que muchos de nosotros conocemos. Lo vemos en oficinas, restaurantes, museos, en fin, muchos lugares y dice:

Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964: hace que sea ilegal discriminar a alguien por motivos de raza, color, religión, origen nacional o sexo. Esta ley también protege a los empleados contra represalias por presentar un reclamo relacionado con la discriminación en el lugar de trabajo.

 

Tan reciente como el 2019, California prohibió la discriminación de cabellos naturales: “Create a Respectful and Open Workplace for Natural Hair Act” (CrownAct into law), haciéndolo el primer estado en hacerlo. Después le siguió Nueva York (“Legal Enforcement Guidance on Race Discrimination on the Basis of Hair” 2019), Nueva Jersey (CrownAct 2019) y el más reciente Virginia (CrownAct 2020). Ahora, ¿Por qué es necesario hacer esta “ley” si ya está el código de derechos humanos?

 

Esto que escribiré es basado en mi opinión, me di cuenta de que la Ley de Derechos Civiles no habla nada sobre cabellos naturales a pesar de ser algo obvio cuando hablan de raza, color u origen nacional. Por años no han querido aceptar nuestros rizos y afros como cabello decente y nuestra sociedad ha normalizado este comportamiento. Me di cuenta de que hasta en Google puedes encontrar este tipo de búsquedas y honestamente me parte el corazón.

                                                                                                 

 

En blogs pasados he hablado de mi aceptación con mi color de piel, mi cabello y quien soy, pero como se puede vivir amándose cuando todavía en pleno 2020 seguimos siendo criticadas por rasgos físicos con los cuales nacemos. En mis últimas entrevistas de trabajo he optado por recoger mi cabello, para así evitar no ser considerada para el puesto por mi apariencia ser “poco profesional” ante mi empleador. Por esta razón esta nueva ley significa mucho para mí, porque de alguna manera u otra busca respetar la diversidad y aceptación. Solo espero que otros estados y países emulen este tipo de leyes.

 

Tan reciente como en el 2019, en mi último trabajo pregunte si podía hacerme las trenzas conocidas como las “box-braids” ya que quería un estilo que protegiera mis rizos. La respuesta de mi gerente fue un “no se podía” sin darme ninguna explicación, pero luego ella quería pintarse el cabello de color gris. Evidentemente el peinado que me ven en el retrato de abajo es uno considerado no profesional a los ojos de mi antiguo empleador. Por situaciones como esta y otras más, es que estamos luchando para que se acepte la diversidad y que las oportunidades sean iguales para todo tipo de cabello.

 

 

Es difícil saber con certeza los cambios que se aproximan en los años venideros, y más aun con grandes movimientos ocurriendo tan reciente como “Black Lives Matter”. Manifestaciones como estas han invitado a muchas personas incluyendo a nosotros los Afro-Latinos a hablar de los problemas que vivimos día a día. Necesitamos enforcar nuestro esfuerzo en implementar leyes como estas, para así crear el cambio que necesitamos para esta y futuras generaciones. Debemos aprender a abrazar la hermosa diversidad que hay en este mundo, respetarnos y aceptarnos tal y como somos y no menos importante respetar a los demás. No juzgar por apariencias y que sean nuestra preparación, destrezas y actos los que nos dejen brillar.

 

              

Y ustedes, ¿han pasado por alguna discriminación?

Lola
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